La energía perversa y la sobreimposición de conductas

¿Afecta la energía de una persona o de un proyecto a nuestro cuerpo? ¿Puede un trabajo o tarea que no deseamos afectar nuestra salud?

Si, lo que explicaré es el como.

Inocuo referir el concepto de energía en el cual todo lo existente se reduce a elementos cuánticos: electrones, neutrones y protones. Esto nos lleva a entender que todos existimos conectados por una energía sutil a la que llamamos electromagnetismo.

Este electromagnetismo impone una frecuencia que se combina con el exterior. Sabemos que existen máquinas como los aparatos de diatermia, los de fototerapia o las de pulsaciones electromagnéticas que imponen frecuencias y ayudan a terminar los ciclos (a terminar de dar vuelta).

Todo debe cumplir ciclos en el flujo de energía. Estamos envueltos en el campo electromagnético de la tierra y en cualquier punto de la superficie cuenta con un potencial eléctrico de 400 voltios por metro cuadrado. Esto significa que hay una diferencia en el potencial eléctrico entre la superficie de la Tierra que está cargada con carga negativa y la capa inferior de la ionósfera que tiene carga positiva.Imagen1

“Nos sentimos tan cómodos en este campo que vibra a 7.5 ciclos por segundo (las ondas Schumann) que los primeros astronautas no dejaron de sufrir hasta que generaron estas ondas en sus cápsulas espaciales.” Refiere Judy Jacka en su texto Energías de la Tierra.

Entonces lo que entendemos es que se deben cumplir los ciclos del flujo electromagnético en el cuerpo (y en todo). Cualquier proyecto, persona o situación con la cual tú te relacionas genera un campo electromagnético que se puede sobreimponer al propio campo electromagnético, esto evita que completen los ciclos.

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Cuando hacemos un tratamiento energético logramos darle continuidad a esas ondas electromagnéticas para hacer que se cumplan los ciclos. Mediante el tratamiento se combinan las frecuencias para terminar ese circuito.

A partir de ese momento el cliente puede presentar una mejoría inicial, ya que el impulso de esa nueva ruta electromagnética bloquea el impulso del dolor hacia el cerebro, aunque el resultado verdadero es que el cerebro y los receptores del cliente aprendan a completar el circuito (para ello el cambio en el estilo de vida).

Sin hacer un cambio verdadero se puede generar una congestión y caos en el campo de energía ya que habría entonces dos puntos de frecuencias que se está recibiendo en todo momento.

Los síntomas de un campo ajeno influyendo en el cuerpo de una persona incluyen dolores de cabeza, problemas de memoria, confusión, dolores musculares y cansancio. Todos estos síntomas cumplen el criterio diagnóstico de fatiga crónica. Esta es la razón por las que los pacientes se resisten tanto al tratamiento, y del porque las terapias comunes no siempre ayudan: la alteración de los receptores del cerebro.

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Un campo ajeno afecta nuestras propias frecuencias de energía, incluso estando descansando física y mentalmente. La tarea es ayudarle al cerebro haciendo consciente esos campos ajenos, haciendo rutinas saludables y entrando mediante equipos o sistemas que modifican el campo electromagnético.

 

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