Una señal de que las personas van mejorando y recuperando su salud con el sistema de terapia de luz es que aumenta su capacidad de dormir durante la sesión.
Esto es casi una regla en mi práctica clínica. Entre menos conocen y menos abiertos están a la técnica de sanación con energía, más resistencia oponen al relajamiento.
Regularmente son personas con trastornos crónicos degenerativos en músculos o articulaciones. La regla de la terapia de luz indica hacer una terapia impulsando frecuencias de tejido mesodermal. Sin embargo esto no funciona en ellos.
Iniciar con frecuencias más relajantes, frecuencias que permitan balancear el cerebro, ha permitido en ellos lograr una relajación más profunda. Esto se debe a la influencia directa de esas frecuencias en la zona cerebral del sistema límbico y la glándula pineal.
Al hacer ese trabajo, el cerebro comienza a entrenar, a aprender a relajarse. Es común que comiencen a dormir al minuto de usar el equipo. También “brotan” otros síntomas, como estrés digestivo o respiratorio, como señal del inicio de la solución de algún conflicto. En ellos la clave es retomar los ritmos circadianos.