Cuando me reúno con terapeutas que se dedican a trabajar la energía o hacer medicina alternativa, casi siempre se repite lo que llamo una de las dos reacciones: una es la desacreditación del sistema como algo útil argumentando que es el terapeuta quien hace la terapia y no la máquina; la otra reacción, paradójicamente, es el solicitar información sobre el precio y los programas de arrendamiento.
Es parcialmente correcto que quien hace los cambios es el terapeuta. El éxito como sanador del terapeuta que usa algún dispositivo de biofeedback (Índigo, SCIO, Eductor, etc) no depende concretamente del dispositivo.
Por mi trabajo dentro de Trivectorworks soy testigo del uso del cómo usan el equipo y la energía los practicantes de Biofeedback. Los hay de todos los colores y sabores. Hay practicantes que saben usar el dispositivo de Biofeedback y manejar la energía, de manera intencionada o no, de los clientes. Ellos hacen un manejo excelente, controlan el estado de ánimo, hacen cambios en el estilo de vida, y son capaces de comunicarse con las personas, sus padecimientos y los anhelos de sanar.
Existen otros practicantes que no pueden hacer esa conexión y hacen los cambios desde la descripción de los ítems que provienen del sistema de biofeedback. Para ellos la información que proviene de la interacción entre el sistema y el cliente es vital.
Otro grupo de practicantes son tan buenos manejando la energía que usan el sistema para estimular solamente algunas partes del cuerpo de su cliente.
Otros practicantes anhelan aprender a usar el sistema y manejar el sistema de biofeedback. Regularmente están en el proceso de enseñanza.
Ocurrió algo curioso en una ocasión. El programador cometió errores y el sistema no estaba calibrado de manera correcta. Los mejores terapeutas, es decir, los que saben manejar el sistema de biofeedback y la energía, protestaron. Dejaron de obtener los resultados tan positivos que antes si conseguían sin hacer un desgaste tan profundo. Finalmente los programadores corrigieron y todo retornó a la normalidad.
Tienen algo de razón las personas que dicen que un dispositivo no hace el trabajo, que es el terapeuta. Tienen razón puesto que hay una diferencia sustancial entre los terapeutas ideales de biofeedback y los que están en formación.
La experiencia como terapeuta es que una vez que usas el dispositivo para hacer cambios en algún cliente es casi imposible imaginarse hacer cambios de otra manera. Usar el dispositivo de BFB permite hacer cambios más rápidos y con un gasto menor de energía.
¿Es el terapeuta el que hace los cambios y no el dispositivo?
Cierto, pero cuando usa el sistema de biofeedback lo hace mejor, es más rápido y no compromete su propia integridad energética.